El espejismo del crecimiento español
España crece. Crece por encima de la media europea, repiten unos con entusiasmo y otros con resignación, como si ese dato bastara para cerrar cualquier discusión seria sobre el estado real de su economía. Pero crecer no es lo mismo que estar bien. De hecho, una economía puede crecer y seguir profundamente mal organizada. Puede expandirse y, al mismo tiempo, bloquear oportunidades, cronificar desequilibrios y condenar a buena parte de su población a una precariedad más o menos disimulada. Y...